lunes, 14 de febrero de 2011

El comienzo del viaje

AVISO:
NO ME APETECE EXTENDERME DEMASIADO


El examen había finalizado. Como resultado por todos mis esfuerzos, había logrado un aprobado en magia curativa y de apoyo. Ahora, era libre de usarla sin restricción alguna y toda mi vida empezaría a ir bien...

Estaba en el campus cuando un joven con pintas de mago se me acercó. Llevaba una túnica negra y cara de pocos amigos (más que por tener cara de mala leche, por tener pinta de estar un poco loco...). Me preguntó donde estaba la clase de destrucción y le expliqué el camino. Se fue tan felizmente. En ese momento, vi el culo de una estudiantes que me gustó bastante... así que decidí seguirla, como cualquier macho tan bien dotado como yo. No obstante, no pareció gustarle lo que vio, así que me metió un bofetón y me dejó inconsciente.

Al rato, unos guardias me despertaron y me preguntaron si había visto a un tipo con túnica negra. Afirmé que le había visto y ayudado en cierta cosa... y me detuvieron, acusado de ayudar a un criminal de la famosa familia Harple. Parece ser que los Harple son una familia muy peligrosa y "poco normal" de magos de destrucción. Por el camino traté de explicarles la situación, pero de golpe me metieron a una celda.

Dentro había un viejo muy extraño escribiendo cosas raras en la roca de la pared y balanceándose sentado. Como me cayó bien, en un principio lo imité, pero me cansé. Por suerte, trajeron a otro prisionero. El tal Harple, estaba inconsciente. Usando mi libro mágico y una hierba curativa le ayuda a recuperarse. Tras un tiempo de hacer de caníbales, decir "bugidibugidibu" sin ningún sentido y jugar a "piedra, papel, tijera", trajeron a otra prisionera.

En fin, Parecía una maga de magia. No hablaba mucho, más bien decía cosas como "Tengo miedo, cari..." Nunca lo entenderé. Bueno, el caso es que intentó seducir a un guardia para escapar, lo que fracasó. Aunque, siendo maga de magia, podría haber intentado introducirse en su mente, darle alguna orden... Abre la puerta hubiera sido una buena idea.

El caso es que se la llevaron poco después y Harple y yo nos quedamos jugando a "piedra, papel, tijera" en la celda.